El pasado y el futuro


Alejandro Oliva  [@betandtuit] 

Real Murcia, 0; Melilla, 0.
La consolidación definitiva en Segunda B, los nuevos precios de los abonos y el cierre de la grada lateral han regenerado esta temporada casi todo el universo nuevocondominero. En general, siempre viene bien que entre aire fresco. Este estadio, además, y a pesar de su juventud, empezó pronto a oler a rancio. A mi pequeño trozo de grada, en ese mundo propio que supone cada trozo de grada, han llegado novedades por detrás y por delante. Atrás, tres o cuatro aficionados serios de mediana edad, en principio animados con el Murcia de Paco, pero que pronto dejaron dudas sobre el estilo de Paco: así no se puede jugar en Segunda B, oí el primer día; mucho toque, pero sin profundidad, el segundo. En la fila de delante, un tipo algo más joven, fino, elegante con su polico, incluso guapo, me atrevería a decir sin haberlo visto bien. En las dos primeras jornadas le acompañó su hijo, de unos 5 años, y cuando marcó Roberto Alarcón contra el Lorca el niño enloqueció, como con un gol de ascenso, y nos transmitió su emoción de esa manera que sólo un niño feliz puede transmitir.

Contra el Melilla, hacia la mitad de la primera parte, entre las primeras quejas de la fila de atrás, me pareció escuchar a uno pedir tranquilidad, porque “siempre marcamos en el 93”. Se ve que tenía uno de esos días de inocencia desmesurada, así que comencé a buscar mentalmente nuestra última victoria importante en el descuento y, cuando estaba llegando al inicio de la década, escuché los nombres de Sergio Ramos y de Morata. Estaban hablando de su equipo, claro. Después siguieron hablando de Guardiola y de la posesión, de que el Murcia no tira a puerta, de que el partido era aburrido. Entonces pensé que, como tantas otras veces en su historia, al Murcia empezaba a juzgarlo en la grada algo que no tiene nada que ver con el murcianismo. Y tampoco tiene que ver con el madridismo, no, aunque lo parezca. Se trata del cortoplacismo, ese enemigo ya no del Murcia, sino de la vida en general, que aparece siempre ansioso, pendiente del maldito resultado, del hoy, del ahora. Se trata de la incapacidad de valorar el trabajo de Paco García, su impecable puesta en escena el domingo, en el mejor partido del Murcia en casa, que no sirve de nada si el equipo no gana. Se trata de ignorar que a veces el buen trabajo sólo da resultado a medio plazo, quizá en la segunda vuelta, ojalá en la recta final, quién sabe si en los playoffs. O qué cojones, el año que viene, o el siguiente. Y mientras el cortoplacismo dudaba, el Murcia crecía. Benito volvía a ser dueño del partido, quizá mejor escoltado por Armando, los laterales llegaban continuamente a Isi y Roberto, y Cuero mostraba que va a ser lo que prometía. Y el Murcia no dejó de crecer tras el descanso, impulsado por los cambios, fresco pese al calor, aplastando al Melilla y haciéndolo todo bien para que el gol llegara tarde, como contra el Lorca, si no hubiera sido por la expulsión. El 0-0 dejó un silencio escéptico en el estadio, que ahora se debate entre el cortoplacismo y las sensaciones. "El pasado y el futuro se unen por tu escudo", canta el himno, pero el Murcia de Paco García va a necesitar que por una vez en cien años dejemos de escuchar a la fila de atrás, pensé mientras miraba el asiento vacío del niño.

Real Murcia: Simón; José Ruiz, Morante, Jaume, Pumar; Armando, Diego Benito; Isi (Iru, 80'), Saura (Titi, 56'), Roberto Alarcón (Nacho Pérez, 69') y Cuero.
Goles: no les hubo.

La verdad

 

 Alejandro Oliva  [@betandtuit] 

Jumilla, 2; Real Murcia, 0.
Puedes leer a los más sabios, escuchar a la gente sensata, tomar nota de la opinión de los expertos, pero lo único que te acercará a la verdad está escrito en las casas de apuestas. Las casas de apuestas no tienen sentimientos, y quizá eso las convierta en máquinas de la verdad sin matices. No aman, ni odian. No tienen complejos, ni rabia. Ni patria, ni dignidad. Las casas de apuestas no saben de rencor, ni de orgullo. No se mofan de nadie, ni se dan entre ellas con el codico con intención socarrona. No conocen el miedo ni la duda. No tienen intereses económicos, porque son el interés económico puro. Lee, escucha, toma nota de todo, pero si quieres acercarte algo a la verdad, mira bien lo que te dicen las casas de apuestas. Y el domingo, desde antes de salir de casa, las casas de apuestas nos lo habían anunciado: el Jumilla era favorito en su partido contra el Murcia. No lo decían por joder, ni por herir a nadie, ni por un arranque de locura o de inspiración. Lo decían porque era verdad. Las casas de apuestas te pagaban 14 euros si apostabas 10 a que el Jumilla ganaba, y algo más de 18 si los apostabas al Murcia. Esa era la realidad, el análisis más serio antes de iniciarse el partido. Durante el camino de ida esa verdad nos acompañó, casi nos arropó, nos puso en nuestro sitio. Esa verdad y otra que recordábamos bien: hace algo más de cinco meses, cuando el Murcia de Aira fue a Jumilla, las casas de apuestas te pagaban menos de 5 euros si apostabas 10 a la victoria del Murcia. Hoy te pagaban más de 18, en abril ni 5 euros. Y entonces también decían la verdad.

Paco García conocía al Jumilla y, seguramente sin necesidad de conocer su verdad, estaba de acuerdo con las casas de apuestas. Reforzó al equipo con algo más de nervio para las pequeñas batallas que deciden hacia dónde se inclina un partido, en un duelo de esos destinados a la palabra intensidad, ese concepto mágico que todo lo explica en el fútbol. ¿Intensidad para ganar esas pequeñas batallas? ¿Intensidad para llegar medio segundo antes al balón? Intensidad como sinónimo de determinación, quizá, y ahí el Murcia echó en falta a Golobart, que ha demostrado desde el primer día que no le importa meter la cabeza en la boca del lobo, ni en la del rival, que siempre llegaba medio segundo antes al balón. Tras el descanso, Paco García salió con todo, e incluso logramos igualar algo esa intensidad con uno menos. Pero la explicación ya la habían dado las casas de apuestas mucho antes: el Jumilla es un equipo muy serio, con alma y bien armado desde el principio en torno al carácter de Pichi Lucas, que en septiembre, al inicio de temporada, está a la altura del Murcia de Paco García. Esa era la verdad, ellas ya la sabían. Y a la salida del estadio, rodeados de mil murcianistas menos que el año pasado (¿contemplarían eso también las casas de apuestas?), tuvimos claro que la tarde de septiembre proponía el fresco perfecto para no buscar más explicaciones, al menos durante la primera cerveza. Después llegaron unas empanadillas de cabrito que también se acercaron bastante a la verdad, y nos recordaron, además, que en caso de duda siempre hay que viajar con el equipo.

Real Murcia: Diego Rivas, José Ruiz (Wilson Cuero, 45'), Jaume Sobregrau, Fran Morante, Paris Adot, Jon Iru, Adrián Cruz, Diego Benito (Nacho Pérez, 45'), Titi, Roberto Alarcón y Borjas Martín (Isi, 63').
Goles: 1-0 (Ángel Robles, 33'), 2-0 (37', Fran Morante en propia meta).

Un Luis Milla


Alejandro Oliva   [@betandtuit]

Real Murcia, 2; Vete a saber qué Lorca, 0.
A finales de los 80 no teníamos Internet, pero en su lugar teníamos capacidad de asombro. También teníamos una tele en la que no podíamos elegir qué partido queríamos ver: había tan pocos que los veíamos todos. Un día, en uno de esos partidos, Cruyff puso de titular en el Barça por delante de la defensa a un canterano, un tipo algo bajito y ligero que se llamaba Luis Milla y, de pronto, todo cambió. Fue, al menos para los jóvenes de entonces, como si nadie antes hubiera jugado de verdad por delante de la defensa. Luis Milla lo hacía todo bien y de manera natural, como si hubiera nacido mediocentro antes que persona. Era perfecto y sin parecerlo; elegante y sin artificio; sencillo en la tarea más difícil del mundo: recibir ahí tranquilo, pasar rápido y bien, parar cuando nadie piensa que vas a parar, ordenar todo, dar sentido. Luis Milla se fue del Barça, donde se recuerda más a Guardiola, al Madrid, donde se recuerda más a Redondo. Terminó en el Valencia y apenas jugó en la selección. Quizá no tuvo suerte, quizá no era tan bueno, pero a algunos nos asombró tanto que decidimos fundar una especie de sociedad secreta que celebra reuniones improvisadas, muy de cuando en cuando, en ese momento en el que alguien al pedir un johnniewalker-cola saca el nombre de Luis Milla en la barra de un bar y otro miembro de la sociedad secreta lo recoge con una sonrisa. Entonces podemos estar horas hablando de cómo Luis Milla recibía y pasaba, de cómo Luis Milla dominaba el juego de manera natural; entonces, sobre todo, hablamos de si hemos localizado a algún Luis Milla, alguien que recuerde, aunque sólo sea ligeramente, a Luis Milla. Hablamos de si habrá alguien capaz de volver a asombrarnos. De si hay alguna esperanza.

Contra el Lorca, Paco García puso por delante de la defensa a Diego Benito y el partido tuvo el encanto de cuando no teníamos Internet. Recibía el balón y lo pasaba, paraba cuando había que parar, ordenaba, daba sentido. ¿Un Luis Milla en Nueva Condomina? Miré a derecha e izquierda pero fue inútil: no había convocada reunión de la sociedad secreta. El Murcia, que había sido dominado por el Mérida en la primera jornada, dominaba al Lorca, y es muy probable que fuera por Benito, uno de esos jugadores que hace mejores a todos sus compañeros. El Murcia, además, acertó arriba, y dejó la sensación de que si en defensa alcanza esa soñada solidez peleará incluso contra equipos que pueden pagar la luz de su estadio. Y ganó, que dicen que es lo único que importa. Ganar y que, dentro de 25 años, alguien al pedir un johnniewalker-cola saque el nombre de Diego Benito en la barra de un bar y otro lo recoja con una sonrisa. Y terminen hablando de fútbol, del Murcia, de si hay alguna esperanza.

Real Murcia: Diego Rivas, José Ruiz, Golobart (Sobregrau, 12'), Fran Morante, Pumar, Diego Benito (Armando, 79'), Rubén Ramos, Javi Saura (Roberto Alarcón, 65'), Titi, Adrián Cruz y Borjas Martín.
Goles: 1-0 (Titi, 78'). 2-0 (Alarcón, 87').

Escalofrío


Villanovense, 1; Real Murcia, 0

I saw something sitting on your bed
I saw something touching your head
In the room where you sleep
In the room where you sleep, where you sleep

You better run, you better run
You better hide, you better hide
You better run




Real Murcia: Diego Rivas; José Ruiz, Pumar, Golobart, Jon Iru, Fran Morante, Titi (Nacho, 80′), Saura (Wilson Cuero, 45′), Borjas, Adrián Cruz y Roberto (Rubén Ramos, 72′).
Goles: 1-0. 23′ Carlos Andújar.

Segundo asalto, Javi



Real Murcia, 2; Mérida, 0

Ya empezó el segundo asalto, 
y esperaré el gran impacto. 
Golpea bien, hazlo bien. 

Y sé que si no hacemos algo 
el hielo durará mil años, 
¿crees que alguien nos encontrará? 

Ganas tú el segundo asalto 
y lo haces sin mover tus brazos, 
esto sí fue un gran impacto. 
Golpeas bien, lo haces bien. 





Real Murcia: Diego Rivas; José Ruiz, Pumar, Golobart, Jaume; Iru, Titi (Armando, 60′), Saura (Isi, 79′),  Adrián Cruz (Rubén Ramos, 60′), Roberto Alarcón y Borjas.
Goles: 1-0 (Saura, 7') y 2-0 (Golobart, 40').

El Titánico


Antonio Martínez Miguélez (@romflao)

Entrevista a Marcos Nieto, presidente del Real Titánico, club fundado en 1912 en homenaje al famoso trasatlántico hundido al chocar con un iceberg.


Miguélez: ¿Real Titanic o Titánico?

Marcos Nieto: El nombre actual es Real Titánico. Después de la guerra el equipo volvió a competir pero el Gobierno de Franco ordenó castellanizarlo. Como anécdota del nombre te diré que hace unos dos años en una asamblea para presentar los actos del centenario del club, hubo alguna persona que quería que se votara para poder cambiar el nombre a Real Titánic, pero al final quedó en saco roto.


¿Cuando recibís el título de Real?

El título de Real se recibe en el año 1922. Fue concedido al club por Alfonso XIII, pero no pudo ser usado durante la República, entre 1931 y 1936. Para nosotros es un honor estar en el grupo de seis equipos asturianos con dicha distinción de Real.


Hace cuatro años se celebró el centenario del hundimiento del Titanic, hecho histórico sobre el que gira vuestro club.

La historia empezó a comienzos del siglo XX. Un joven al que llamaban Chepe, que conocía el fútbol al estudiar en Navarra, lo introduce a sus allegados cuando volvía a Pola de Laviana en vacaciones. En 1912, una de esas reuniones en el Llagar de Don Clemente tiene como consecuencia la creación de un equipo en la Pola, al que deciden ponerle el nombre del Titanic por el buque inglés que había naufragado meses antes. Fue un hecho que por entonces estaba teniendo mucha repercusión.


Belfast, Southampton, Halifax y Nueva York son los sitios clave en la historia del Titanic. ¿Cómo encaja Pola de Laviana?

¡¡¡Sólo hubiera faltado que el barco hubiere atracado aquí en Laviana!!!! Jajaja. Nosotros vamos ligados a lo deportivo y las otras ciudades al trayecto que hacía el barco, aunque la catástrofe sufrida puede ser comparable a diversos malos momentos que nos han ocurrido, con el riesgo de verdad de hundirse el Club.


He visto en vuestro muro de Facebook que el campo de Las Tolvas ha sufrido desperfectos. ¿Cómo se encuentra el recinto?

Durante dos semanas había venido un temporal de viento muy fuerte y como consecuencia de ello hemos tenido la caída del marcador y de diversos carteles publicitarios. En lo referente al marcador te diré que el temporal nos ha hecho un favor ya que estaba en muy mal estado y era peligroso subirse a él. En cuanto a los carteles no hay problema en volver a ponerlos. No ha sido muy grave la cosa y económicamente nada. También sin tener en cuenta el temporal se han cometido diversos robos en el bar del campo y en los vestuarios, pero esto ya te hablo de hace varios meses. Aquí hemos tenido gastos importantes para reforzar la seguridad al tener que poner nuevas puertas. De momento no ha pasado más desgracias y sigamos tocando madera.


Vuestro derbi, clásico o como queráis llamarlo... ¿Contra quién es?

Precisamente esta temporada tenemos partidos de rivalidad por la cercanía de los pueblos. Me refiero al Asturias de Blimea y Escuela de Iniciación San Martin. Volviendo a años atrás de época en Tercera División, los partidos de rivalidad eran contra el UP Langreo y el CD San Martin (este último desaparecido, ahora el equipo es la Escuela de Iniciación que te comento antes).


Un momento triste del club en lo deportivo.

Personalmente me quedo con el casi ascenso a Segunda B del año 2003. Un penúltimo partido contra el Majadahonda nos privó de luchar por ello, aunque seguramente el ascenso hubiera sido el entierro del Club por las dificultades económicas. Hace dos temporadas estuvimos a punto de subir a Preferente pero el final de Liga fue nefasto para nosotros, y el peor sin duda te diría los dos descensos consecutivos, de Tercera a Preferente y de Preferente a 1ª Regional, que es donde estamos ahora.


Uno alegre.

No te diría deportivo. Para mí el más alegre es que el equipo siga hacia adelante año tras año. Estamos hablando de un equipo con más de 100 años y el segundo más antiguo de Asturias por detrás del Sporting de Gijón, y por parte mía y de más gente que estamos ahí dentro no lo vamos a dejar de lado. Es un orgullo que un pueblo como Laviana de 15000 habitantes (te hablo de concejo) tenga un equipo con tanta historia.


No podemos dejarlo en el olvido.

La anterior temporada y sobre todo ésta, la gente del pueblo se ha vuelto a enganchar al equipo tras años de penurias. Te estoy hablando de que el Titánico llegó a tener la cifra ridícula de 130 socios por los casi 370 que tenemos ahora. Es una cifra más que positiva. Cuando jugamos en casa es de admirar la cantidad de gente que tenemos, rondando las 150/200 personas, y sobre todo la cantidad de niños que ahora ves jugar al balón al descanso. Hacía años que no pasaba eso. El equipo está integrado con gente joven y del pueblo y eso a la gente es lo que les gusta ver y de momento la idea está saliendo bien, ya que vamos terceros en lucha por la promoción de ascenso. Ojalá tengamos recompensa.


La segunda equipación es preciosa, tiene un aire parissaintgermanesco que invita a llevarla puesta al fin del mundo, ya sé que un club en vuestra categoría necesita patrocinadores, pero podía haber hecho las letras algo más pequeñas.

Estoy de acuerdo contigo en el tema de la publicidad. El tamaño de las letras es algo grande, pero hablando de ventas se está vendiendo mucho más ésta equipación que la primera que es la típica rojiblanca. Ésta temporada intentamos darle un giro a la equipación tanto una como otra. La primera volvimos a las rayas rojiblancas finas de toda la vida tras años con rayas muy anchas. La segunda no habíamos tenido un color muy diferente a la primera, tan sólo teníamos equipaciones de color blanco, y un azul claro, y optamos por hacer un cambio total, y hemos acertado ya que a la gente le ha llamado mucho la atención y les parece muy guapa. Tipo PSG como bien dices tú. La publicidad va ligada a diversos comercios de la zona que están aportando económicamente. Nos ha sorprendido la cantidad de personas que se han sumado a dicha idea, y esperemos que puedan seguir con nosotros.


No es por hacer la pelota, pero si me ofrecen a elegir entre un Manchester United- Bayern de Múnich en un palco de Old Tradfford y un Real Titánico-Deportiva Piloñesa en las Tolvas, apoyado en una barandilla con la cantina al lado, me quedo con el segundo partido. Y si hacéis migas, más todavía.

No sé si nos llamarán raros a ti y a mí, pero no lo cambio por nada el estar en Las Tolvas apoyado en la valla. Doy fe de que es el sitio en el que más se aglutina la gente en los partidos, ya que encima soy yo el que lleva la cantina jeje. Como anécdota te diré que en ese lado del campo es donde nuestro equipo suele atacar las segundas partes porque saben que es donde más gente se junta y más presión hay. No hay queja en cuanto a las ventas de bebida en el bar.


¿Cómo es una tarde de Domingo en Pola? Imagino que jugareis a las cinco, que tendréis la suerte de no estar bajo el yugo de las televisiones.

Los partidos suelen ser a las 5 sí, aunque la llegada del invierno nos vemos obligados a ponerlos más temprano ya que no tenemos iluminación. Los horarios son a partir de las 15.45 h. y se van estirando cada 2/3 semanas 15 minutos según se van alargando los días. Lo que no puede ser es que equipos como el Barça o Madrid jueguen a las 4 de la tarde. Eso perjudica a los equipos regionales bastante, luego no tenemos ni para poder pagar a los árbitros. Ya estamos pendientes de que no nos coincida ni Sporting ni Oviedo por ejemplo, que nos quita afluencia de gente, como para andar mirando los equipos grandes de Primera. Bastante se hace con salir a jugar cada fin de semana ¿no crees? 

Más información sobre el club en su cuenta de twitter y su muro de facebook:


Paco García: "Me gusta presionar arriba y ser protagonista"


Luis María Valero

Estoy escuchando la radio, y de sus tripas emergen de repente tres nombres como candidatos a próximo entrenador del Murcia. El primer nombre lo conozco sobradamente, sin conocerlo. El segundo nombre lo conozco sobradamente, conociéndolo. Pero el tercer nombre es el que más débilmente conozco y el que más me apetece conocer. No había hablado nunca con Paco García, pero en ese mismo momento, en cuanto el transistor pronuncia su nombre, me da un antojo, pido su número a un amigo, y me abalanzo. Comienzo a teclear: "Paco, me llamo (blablabla), no nos conocemos, pero me gustaría hablar de fútbol contigo en persona para cerrar la temporada de un blog raro que tengo". Tras enviar el (abrupto) mensaje, dejo el móvil en la mesilla, y me entra la duda: ¿me responderá este hombre con una negativa educada, o elegirá tal vez un educado silencio? Me río solo al pensar en su casi seguro fastidio. "Otro pesado más". Pero no. Misteriosamente, Francisco García Ibáñez (Murcia, 31-8-1972) quiere hablar de fútbol, incluso con un desconocido, y despliega en su respuesta una cortesía que es casi una caricia. Quizá sólo sea la humildad que ya trae de serie, o quizá sea la que ha aprendido en los banquillos del infrafútbol murciano, esos que ha dominado hasta hacerse una reputación desde el barro. Ese nombre suyo va sonando más y más, temporada tras temporada. Cada vez un poco más alejado del barro y más cercano a lo que más brilla. Este año ha hecho sexto a La Hoya Lorca con un presupuesto de 500.000 euros, contando con algunos jugadores que apenas percibían 400 euros al mes, y ahora, quién sabe cuál será su futuro. De pequeño se sentaba en las gradas de La Condomina con su abuelo. Quizás la próxima temporada pueda ver al Murcia un poco más abajo. Concretamente a ras de césped.


Paco, eres del barrio del Carmen y nacido en el año 72. Tu infancia y adolescencia coincidió con los mejores años del Murcia, la década de los ochenta. ¿Cómo recuerdas aquellos años?

Sí, la verdad es que lo recuerdo con mucho cariño. Yo era socio del Murcia, por mi abuelo, que era un grandísimo seguidor del club. Recuerdo ese paseo de todos los domingos desde mi casa hacia La Condomina, recuerdo la ilusión de ir a ver a aquellos grandes equipos que tuvimos en los 80 vestido con mi equipación del Murcia. Yo me sentaba en el mítico Sector A. Fue una etapa muy bonita.


¿No añoras el hambre de fútbol que había antes en la ciudad, sin tanta televisión ni tecnologías? ¿No crees que ahora todo es más frío?

Sí, pero creo que eso es una tendencia general de la sociedad. La tecnología ha entrado en el deporte, en los espectáculos, y en todas partes. Hoy en día hacemos muy rápido las cosas, tenemos de todo al instante, mientras que por aquel entonces no había tantas opciones: o ibas al fútbol o ibas a misa, prácticamente. Y entonces, los que no éramos muy religiosos íbamos al fútbol. Quizás antes había más pureza en el deporte. La información sobre fútbol era mucho más reducida, había más misterio. Era un fútbol más sencillo, más del pueblo, más de estar con la gente.


¿Ya soñabas de niño con jugar en el Murcia o entrenarlo? 

Sí. Cuando eres niño sueñas con ser futbolista. Mi único juguete era la pelota, es una pasión que he tenido desde siempre. Lo de ser entrenador aparece más tarde, aunque sí recuerdo algunas señales tempranas: a los 12-13 años jugaba al fútbol en mi barrio con los niños más grandes, pero ya me gustaba hacer equipos con los más pequeños, dirigirlos. Ya compaginaba el juego con la dirección, de alguna manera. Me llamaba la atención el llegar a tener esa capacidad de gestionar personas.


¿Qué tipo de jugador eras?

Yo era mediocentro.  Tenía una gran virtud y un gran defecto. El defecto: que técnicamente yo era un jugador flojito, pero la virtud es que era capaz, desde ese puesto, de entender el juego. Me preocupaba mucho comprender lo que estaba pasando a mi alrededor, quería equilibrar siempre el juego. Creo que esa capacidad de leer el partido es lo que me ha ayudado a la hora de ser entrenador.


Te vas a Granada a estudiar INEF, y allí conoces a Lucas Alcaraz. ¿Cómo recuerdas esa etapa?

Una vez que yo acabo COU, mi padre, igual que casi todos los padres de la época, quería que yo fuese ingeniero, abogado o médico. Cuando yo le digo a mi padre que quería ser licenciado en Educación Física, él se extraña muchísimo. Por un lado, él conocía mi gusto por el fútbol y en general por el deporte, pero realmente, en aquella época, los conocimientos sobre esa carrera eran mínimos. Creo recordar que sólo se podía estudiar INEF en cuatro universidades de toda España. Entraban entre 15 y 20 alumnos por cada promoción, pero intentaban ingresar unos 2.000 alumnos. Era muy difícil acceder, pero lo conseguí. Una vez dentro, tuve claro que toda mi formación debía ir encaminada al objetivo de llegar a ser un gran entrenador. Incluso dentro de la carrera, esa perspectiva chocaba un poco a la gente. Los profesores me preguntaban: tú quieres ser preparador físico, ¿no? Y yo respondía: no, yo quiero ser entrenador, pero también quiero conocer la ciencia que abarca este deporte. Entonces, a partir de ahí empecé a formarme y a dedicar muchas horas de estudio a la preparación física dentro del fútbol. En Segundo de Carrera tuve un profesor que me marcó, Luis Fradua, que ha trabajado para el Athletic o el Betis. Fue una persona que cambió mi idea de fútbol, él me abrió a una serie de conceptos que hoy en día siguen en mi cabeza. Él es quien me incorpora al fútbol base del Granada, y a partir de ahí empiezo a establecer relaciones con todo el entorno del club y también con Lucas Alcaraz. A él lo suben del filial al primer equipo, y ahí permanece cuatro años. Yo seguía estudiando y formándome, pero empiezo a colaborar con él, hasta que finalmente llegamos a trabajar juntos en el Recreativo de Huelva.


Hacéis un año buenísimo en aquel Recreativo 2000/2001, os quedáis a las puertas del ascenso, y tienes la oportunidad de quedarte como preparador físico en el Recreativo o incluso de irte a Primera División a algún otro equipo. Sin embargo, te la juegas a intentar ser entrenador desde abajo.

Sí, quizás es el momento más importante y la gran decisión de mi vida. En mi fuero interno, quería ser entrenador. En el día a día entendí, además, que la preparación física no es el factor que más prima en el fútbol, no es el factor que más influye en el rendimiento. Lo que importa es conocer el juego. Es un deporte totalmente cognitivo, de toma de decisiones, y a partir de ahí arranca lo demás. Me di cuenta de que si era preparador físico en Segunda e incluso en Primera División, porque llegué a tener ofertas importantes, difícilmente podría abandonar ya ese rol de preparador físico. Entonces hablo con Lucas y mi entorno y les digo que quiero entrenar. En ese momento nadie me entendió, me decían que estaba loco. Además, estamos en un mundo donde todo está muy encasillado: si tú eres preparador físico, eres eso y nada más, ya no puedes ser entrenador. Asumí el riesgo y decidí cumplir mi vocación de entrenar.


Mazarrón, Bala Azul, Mar Menor... ¿Te costó mucho ese cambio repentino de preparador físico en categorías altas a entrenador en la Tercera murciana?

La gente no se lo cree, pero yo me sentía en esos momentos el hombre más feliz del mundo. Estaba haciendo lo que me gustaba: me sentía entrenador. Empezaba mi sueño, y cuando uno empieza un sueño se siente totalmente pleno. En ningún momento he mirado atrás, en ningún momento me he preguntado qué habría pasado si hubiera seguido como preparador físico. Al contrario: he intentado trabajar al máximo y crecer como entrenador, poco a poco. Así hasta el día de hoy.


Sobre la experiencia como entrenador: ¿la toma de decisiones durante un partido es algo que se mejora con los años?

Totalmente. Darte cuenta de todo lo que está pasando en un partido, saber leerlo completamente, es la virtud que más he desarrollado desde que comencé a entrenar. Por mi base académica y formativa sí he tenido siempre una gran capacidad para elaborar todo lo que es la estructura del entrenamiento, los grandes ciclos de la preparación, pero el aspecto de conocer el juego y desentrañar todo lo que está pasando durante el partido es algo que va perfeccionándose al acumular partidos y partidos. Cuando alguna vez me han expulsado y un colaborador se ha puesto como entrenador, al final del partido me ha dicho: "Es que ahí abajo es muy difícil ver las cosas claras". Es una faceta apasionante, en la que he notado un salto cualitativo importante cada temporada.


Supongo que ser preparador físico y entrenador a la vez tiene ventajas.

Sí. No entiendo el juego separándolo o parcelándolo. Al final, un futbolista es un todo en el que se incluye la preparación física, la psicológica, la técnica, la táctica... No puedes separar. Uno de los motivos por los que me dediqué a entrenar fue ése: que entendí que el juego no se puede parcelar. No puedes decir: venga, mitad preparación física, mitad táctica... No, es un todo. Por eso intento que en los entrenamientos todo sea integrado. En mis entrenamientos siempre va a estar el balón presente, y trato sobre todo de dirigirme a lo que verdaderamente marca el rendimiento, que es la toma de decisiones.


¿Tienes algún entrenador de referencia?

Nunca lo he tenido, pero sí he visto y he profundizado en el conocimiento de muchos entrenadores. Durante mi etapa de formación en Granada me dediqué a estudiar a prácticamente todos los entrenadores de Primera. También vi al Milán de Sacchi, al Barcelona de Van Gaal... Pienso que de cada entrenador puedes aprender algo. He compartido muchas charlas con Caparrós, con Lucas Alcaraz, con entrenadores de élite, y fui capaz de sacar de todos ellos los detalles que me gustaban. Actualmente sí hay dos referentes muy claros, como son Mourinho y Guardiola, cada uno en su estilo. Desde un punto de vista metodológico, creo que los dos han marcado la diferencia con el resto.


De manera resumida: ¿Cómo juegan tus equipos?

Me gusta que mis equipos sean valientes, que presionen arriba y que sean protagonistas con el balón. Sobre todo esto último: que sean protagonistas, no sólo con balón, también sin él. El hecho de apretar arriba es porque queremos recuperar el balón rápidamente para, a partir de ahí, volver a ser protagonistas. Entiendo el fútbol e incluso la vida así: proponer, querer hacer cosas. Si yo no soy el protagonista, no estoy cómodo. Desde que empecé a entrenar, ésa ha sido mi idea.


¿Cómo se ponen las bases para ese juego?

Primero hay que definir los conceptos muy claramente, y después ser capaz de mantener esa definición. A mí, por ejemplo, me gusta tener la posesión del balón, pero esa posesión implica riesgos en la zona de inicio, implica que alguna vez va a haber pérdidas. Entonces, lo que no puedo hacer yo es, ante esa pérdida, mandar un mensaje negativo, o cargarme a ese jugador. No, no: yo quiero que arriesgue. Entonces, como quiero que arriesgue, lo primero que tengo que tocar es la confianza de ese jugador. Ya con confianza, hay que tener claro qué serie de movimientos en función del balón se van a producir en el juego. Y hay que trabajar esos movimientos, día tras día. Al final hay que crear una serie de mecanismos no mecánicos, como dice Mourinho. Es decir, el futbolista tiene que saber lo que va a pasar, pero a la vez es él quien decide lo que va a pasar. Yo le puedo plantear al futbolista cuatro o cinco opciones, y finalmente quien decide es él. No sólo es el movimiento lo que importa para jugar: importa el movimiento, importa la confianza, importa la valentía, la preparación física... pero todo en función de esa idea de juego que yo quiero.


¿Cómo se gana un entrenador al grupo?

El objetivo de liderar es el gran objetivo de un entrenador. Yo doy clase en el curso de entrenadores, y siempre les digo a los alumnos que todas las facetas de un entrenador son muy importantes, pero que como tú no seas capaz de enganchar al grupo y de liderarlo, difícilmente vas a conseguir tus retos. A partir de ahí, yo intento ser una persona muy directa, muy sencilla, muy clara. Intento jugar mucho con los valores y con las emociones. Es que al final, para llegar a los futbolistas hay que llegar a sus corazones. Tú puedes estar muy preparado técnicamente, hablar muy bien o conocer todos los conceptos, pero si no te diriges al corazón o incluso al alma del futbolista, difícilmente podrás llegarle. Es muy importante que los jugadores vean en ti esos valores. Yo intento ser el primero en hacer todo lo que transmito a mis futbolistas. Por ese camino, y siendo una persona recta en la que los jugadores no vean incoherencias, llegas a ellos.


Decías que de joven eras mediocentro. ¿No crees que es un puesto que tiene cada vez menos peso? En muchos equipos parece que está prohibido darle el balón al mediocentro.

Por desgracia, así es. Si lo analizas, el juego de Segunda B es, en un 80 por ciento, un juego directo, un juego de áreas, y en ese estilo el mediocentro pasa a ser básicamente un equilibrador de espacios, y un hombre muy centrado en recoger segundas jugadas. A mí no me gusta ese juego. Me gusta que el mediocentro venga a recibir, que tenga el balón. Este año, en muchos partidos hemos jugado con Alex Bernal y Poley, que son dos mediocentros totalmente ofensivos, muy lejanos a esa figura de la que se habla tanto: el mediocentro defensivo. Pero está claro que en Segunda B se suele apostar por otro formato. Al final, son distintos conceptos de fútbol.


Al jugador que dejas en el banquillo o no convocas, ¿es mejor explicarle los motivos o no hacerlo?

Depende un poco del futbolista. Tienes que conocer a la persona. Hay futbolistas que necesitan que hables con ellos un día y otro, que les expliques todo. Y hay otros jugadores que es mejor que ni les hables. No puedes actuar con todos los futbolistas de la misma forma. Eso es un gran error. Me gusta buscar la motivación a partir de un mensaje particular. Es que uno de los grandes retos de los entrenadores es tener enchufados a los que no juegan. Mi momento más difícil siempre es cuando tengo que hacer la convocatoria y dejar a jugadores sin vestir. He tenido la suerte de que, en el día a día del entrenamiento, por el tipo de trabajo que hacemos, todos mis jugadores están siempre muy motivados y metidos en la sesión. Entonces, porque son entrenamientos de alta intensidad, son pequeños detalles los que te hacen estar dentro o fuera de la lista de convocados.


Como entrenador del Imperial en la 2014/2015, tú recuperaste a Isi cuando estaba a punto de dejar el fútbol. ¿Cómo fue esa situación?

En mi último año en Tercera en el Mar Menor nos enfrentamos a él. Había oído hablar de Isi, pero nunca le había visto jugar, y la verdad es que me llamó mucho la atención: era un jugador entre líneas, explosivo, con gran pegada. Cuando llego al Imperial, hablo con su padre, y él me comenta que Isi estaba muy desmotivado con el fútbol, y que se estaba planteando dejarlo. Entonces lo llamé y hablé con él. Le dije que era muy joven para tomar esa decisión, que lo intentara un año más. También le dije que conmigo se iba a encontrar una forma de entrenar diferente, en la que íbamos a apostar por él. Isi aceptó el reto, y con mucho trabajo y mucha consciencia de lo que tenía que hacer en cada momento, fue creciendo y creciendo. En noviembre de ese 2014 hablo con José Manuel Aira y le digo: aquí en el filial hay un jugador que no tienes en el primer equipo. Finalmente Aira lo probó, y todos vimos el resultado.


Este año regresa Roberto Alarcón al Murcia, tras la cesión de una temporada en La Hoya donde has podido tenerlo a tu disposición. ¿Le ves preparado para consolidarse en el Murcia?

Si hablamos de la progresión de Isi, qué decir de la de Roberto. Es una progresión abismal. A mí Roberto me llega hace dos temporadas en el Imperial, y me dice que si por favor puede probar con nosotros, porque venía del Santa Pola, y el año anterior en el Murcia apenas había jugado nada. Entonces me informo de su currículum y veo que es un chaval que ha estado cinco años en el Barcelona, con lo cual me digo: este chico debe tener condiciones. Así que le probamos, y a partir de ahí, mi forma de jugar le viene a él como anillo al dedo. Es un futbolista de asociarse, de hacer muchas cosas con el balón. Su gran reto era jugar sin balón. Era un jugador que sufría en defensa, pero con trabajo y con sacrificio ha sido capaz de ir creciendo también en esa faceta. Ahora mismo hay muy pocos extremos en la categoría que aporten ofensiva y defensivamente como él. Es un jugador cien por cien válido. Aún tiene que crecer, porque es un chaval joven. Pero debe crecer jugando.


En los últimos años has clasificado siempre a tus equipos de Tercera para el playoff de ascenso, y esta temporada has dejado sexto a La Hoya, con un presupuesto muy bajo. ¿Cuál es la clave de esos éxitos consecutivos?

La formación es muy importante. Yo empecé a entrenar con 22 años, y ahora voy a cumplir 44. Son más de veinte años en los que no he dejado de formarme, en los que no he dejado de ver fútbol, en los que no he dejado de aprender. Y luego también he tenido la suerte de perfeccionar mi cuerpo técnico: he ido teniendo muy claro qué tipo de gente quiero a mi lado, qué perfil quiero. Y supongo que todo eso se transmite en el día a día, en el trabajo, en esa forma un poco diferente de entender el entrenamiento que yo tengo, como te decía antes: no creo en el entrenamiento parcelado, no creo en eso de trabajar sólo la preparación física o sólo la técnica. Intento que lo que nos encontramos el domingo en los partidos se vea también el lunes, el martes, el miércoles, en nuestras sesiones. Es un compendio de todos esos factores lo que ha hecho que hayamos sido capaces de conseguir resultados en los últimos años.


Se suele decir que el Murcia no ha tenido un plan en lo deportivo en casi toda su historia. ¿Tú tendrías un plan para el Murcia, a medio plazo? 

A ver. Es que la gente dice: el objetivo del  Murcia es subir. Pero el objetivo nunca puede ser ése. Subir es simplemente una consecuencia de hacer las cosas bien. Por ejemplo, mis jugadores me dicen muchas veces: "Míster, este domingo hay que ganar, eh, hay que ganar". Y yo les digo: no, no hay que ganar, sino que hay que hacer cosas para ganar. El objetivo es el proceso, hacer las cosas bien durante el proceso. Y eso es lo que tiene que elegir el Murcia. Yo lo digo siempre desde el cariño, y desde el máximo deseo que todos tenemos de ver crecer a este club. El Murcia tiene que buscar una idea, sea la que sea, y sobre esa idea, ser coherente. Si tú quieres fútbol de cantera, pues tendrás que potenciar la cantera, llevar allí a los mejores técnicos, proporcionarles las mejores instalaciones... Si tú quieres ser un club comprador, pues tendrás que traerte un equipo de scouting que vea todos los partidos de Tercera, de Segunda B y de Segunda, y además, tener un entrenador que potencie esa estructura. Sobre esa base se tiene que empezar. Mientras el Murcia no consiga eso, será una moneda al aire, y puede caer cara o puede caer cruz.


¿Sería un sueño para ti ser ese entrenador con continuidad que nunca hemos tenido, y llevar al Murcia de Segunda B a Primera?

Sería más que un sueño. A cualquier entrenador de la Región le propones eso, y no se lo piensa. Nunca he escondido mi cariño y mi sentimiento hacia ese escudo, pero al final es el Murcia el que tiene que decidir y buscar la mejor opción.


A todos nos gustaría que hubiera más murcianos y canteranos asentados en el primer equipo, pero a casi todos los entrenadores les cuesta confiar en gente de la casa, y no se tiene demasiada paciencia con ellos. ¿Cómo podemos llegar a un modelo que apueste de verdad por la cantera?

Se llega con una idea muy clara por parte del club, con un objetivo muy claro. ¿Qué pasa en el Athletic o en el Sporting? Que lo tienen clarísimo, y el resultado no guía su idea. Lo que guía la idea es el objetivo de sacar jugadores, y entienden que en ese modelo hay una serie de plazos que no se pueden acortar. Teniendo claro eso, y transmitiéndoselo al entrenador, al cuerpo técnico y a todos los miembros de la dirección deportiva del club, al final se consigue implantar esa idea. Yo siempre he dicho que los jugadores murcianos no son diferentes a los de Barcelona, de Madrid o de Cantabria. Son iguales. Aquí hay jugadores muy buenos, y lo están demostrando. Es toda esa gente que sale de Murcia para irse al Villarreal, al Madrid, al Barcelona... y responden. Pero podrían quedarse aquí. Es cuestión de darles confianza, de plantear un trabajo correcto con ellos, y al final seguro, pero seguro, que llegarían los resultados.


¿Estás de acuerdo en que se juega como se entrena?

Al cien por cien. El atleta de 100 metros que en un entrenamiento no baja de 10 segundos, tampoco lo conseguirá en la competición. Si tú no eres capaz de entrenar fuerte, de ser intenso, de trabajar concentrado y atento... Si tú no eres capaz de ejecutar el lunes o el martes todo eso que te demandan los partidos, difícilmente te llegará la inspiración divina el domingo. Y a eso tienes que sumarle que el domingo vas a jugar en un estadio con espectadores que te pueden animar, que te pueden pitar, que te puden gritar, y si tú no te preparas para eso de lunes a viernes, no vas a poder rendir.


¿Cómo llevas lo de compaginar el ser entrenador con la docencia de Educación Física en un instituto de Fuente Álamo?

La familia es la que peor lo lleva. Lo bueno es que me da una estabilidad económica importante, porque ahora mismo el fútbol está complejo económicamente. Pero también supone un desgaste muy alto. Mis días tienen 25 horas. Esta temporada, para realizar la preparación del trabajo y el visionado de vídeos, me he estado despertando a las 4:30-5 de la mañana. Pero no pasa nada. Cuando hay motivación, ilusión y ganas, todo es mucho más fácil.


¿Eres ambicioso? ¿Te ves como entrenador de Primera, e incluso ganando títulos?

Desde que era estudiante de la carrera se lo comentaba a mis compañeros: "Es que yo tengo que llegar a Primera". Esa era la meta de fondo, pero no me centré en eso, sino en formarme, en intentar ser el mejor entrenador posible. ¿Que aquí hay tal curso donde vienen los mejores a dar clase? Ahí estaba yo. Porque sí, claro, todo el mundo quiere llegar a Primera y ser el mejor, pero, ¿qué haces tú, qué expones para conseguirlo? A día de hoy sigo manteniendo esa ilusión y esa ambición, pero con la idea de que tengo que seguir mejorando, tengo que seguir formándome, para intentar algún día estar con los mejores.


¿Cómo has visto la temporada del Murcia? ¿Te ha sorprendido el bajón final?

Ha sido una temporada rara. Es difícil de entender lo que ha pasado en las últimas jornadas. Ese tipo de rachas son un compendio de muchos factores. La gente lo está achacando a la preparación física, pero no creo que sea eso. Ocurre una cosa: que jugar en el Murcia es muy difícil. Es un club que tiene una gran presión. Quizás ha calado en los jugadores el mensaje de que había que subir como fuera esta temporada, y eso les ha pesado. Cuando vas ganando, esa mochila se soporta. Pero cuando vas perdiendo, esa mochila empieza a coger piedras, y lo que antes te salía, de repente deja de salirte. Ha sido triste, pero debe servir para aprender y para mejorar.


Tengo muy fresca la gran imagen que dejó La Hoya esta temporada en Nueva Condomina. La primera parte fuisteis muy superiores, hasta que en la segunda mitad os quedasteis con diez y os remontamos el partido. ¿Cómo ha sido esta temporada en Lorca?

Hemos tenido partidos muy parecidos a ese de Murcia. Pero al final, el competir son más cosas. En cuanto a concepto y modelo de juego, creo que hemos hecho muy bien las cosas, pero al final hay más factores que deciden los partidos. Si algo he admirado de mis futbolistas este año es que han tenido la valentía de plasmar un juego que es difícil. Ellos mismos, al principio, no entendían esa forma de jugar en Segunda B, y la rehuían. Nos ha costado muchas charlas, mucho entrenar, para que realmente cogieran confianza. El orgullo que me queda este año es que un grupo que al principio no creía que esta forma de jugar fuera posible, ha sido capaz de ser valiente, de plasmarlo en partidos muy complicados, como en casa del Murcia, del Ucam o del Cádiz.